Tuesday, December 26, 2006

Porque soy yo...

y no puede ser de otra manera, porque con errores y aciertos al final llego a mi meta, rasgado, herido, desorientado, tarde y sin gloria pero llego.
Porque tengo miedo y actúo en consecuencia, porque me gana el corazón a la razón.
Porque me cuesta entender la lógica, porque me gusta desafiar el sentido y recorrer mis propios senderos.
Porque vivo para ti, con mis defectos y virtudes.
Porque para ti busco mejorar, eres mi vida entera, moriría si te pierdo.
Porque tu sonrisa me calma, a tu lado muestro lo mejor de mí, sin ti no puedo avanzar, sin ti no encuentro ningún sentido.
Porque mi amor es devoto, puro y sincero, es verdadera y no da cabida a nadie más, tuyo es, único e infinito.
Porque eres mi primer pensamiento al levantarme, el último en acostarme, único en el día.
Porque siempre ansió verte, te extraño cada segundo, atesoro cada momento a tu lado y lloro cada partida.
Porque tengo partes de mí que temo mostrarte, me asusta que un ángel maravilloso como tú pueda manchar su ser inmaculado con estos pobres defectos mortales.
Porque quiero para ti cosas más maravillosas de las que puedo ofrecerte.
Porque no por eso renuncio a ti, sino que busco mejorarme para podértelas ofrecer.
Porque en ti confío.
Porque sólo a ti te amo.
Porque no hay límites.
Porque nunca estoy cansado para ti.
Porque nunca es tarde para ti.

Por esto y mil razones, tal vez mucho, tal vez poco, puede que nada, pero lo que soy y lo que llegue a ser será para ti. Si hay algo cierto en este mundo de mentiras es que te amo.

Porque eres tú a quien entrego mi ser.
Porque eres tú por quien suspiro.
Porque eres tú mi más preciado tesoro.
Porque eres tú quien me apoyó, me cuidó, me comprendió, me dio vida.
Porque eres tú a quien amo y porque soy yo para ti... por eso... soy feliz.

Monday, December 11, 2006

Ah... El amor...

Toca a mi puerta con campanas celestiales, ¿Quién puede negarse a la visión de lo perfecto? Estaba herido, estaba asustado, los animales así son peligrosos. Tenía miedo de perderle, pero también tenía miedo de sentir, si sientes estás vivo, y la vida... se puede arrancar...

La luz finalmente dejó ver, ese ser de perfección inmaculada. Perdí el temor a sentir, deseaba saber que eras real. Levanté la mirada y lo pude saber, no hace falta tiempo, no hace falta pensar, cuando el amor se presenta lo puedes sentir. Quería estar a tu lado, quería hacerte feliz, ¿cómo saber que era cosa de dos?

Cual falta a preguntar se causa si lo que siento nos une, he ahí el cordón del destino. Dentro de mí sentí, ese hielo, ese dolor, esa muerte que en lo profundo torturaban fueron cayendo, todo lo malo se fue discipando, con cada palabra, cada gesto, tu mirada, tu sonrisa, sentía un dolor en el pecho, un corazón que de la muerte volvió. Describirlo no puedo, las palabras son demasiado simples... era como una falta de aire, porque por fin respiraba, era una falta de circulación, toda mi sangre lo hacía muy bien, más vida de la que jamás sentí, tanta como no sabía que era posible, a eso sí le llamo vivir.

Juntos estamos y juntos caminaremos, río ahora al mirar atrás, ¿cómo pude creer que ya no había esperanza? Creí que para mí no había nadie, que no valía la pena buscar, como no hace, sólo necesitas ver, siempre tu debes creer, regocijarte y aceptarlo.

No son mis mejores palabras, no es mi gran redacción, mis mejores versos se los doy a ella. Pero hablo de algo real, de aquello que necesitaba relatar, cómo un funesto mortal, triste y retraído encuentra su vida en aquella persona que siempre buscó sin conocer su rostro. Ella saca lo mejor de mí, le quiero dar cuanto pueda y mejorar cada día. A cada segundo mi amor crece, no veo límites, pues no los hay, esta felicidad es única, esta felicidad es real. Te amo Flor gracias por haber llegado, gracias porque te has quedado, gracias porque no te irás, gracias por amarme, sabes que te amo yo a tí.